Acercarnos a la naturaleza invita a respetarla, cuidarla, amarla.
Interesantísima actividad la de anoche en la Dehesa de Abajo, bajo la menguante luna del Esturión, antiguo morador de nuestro Guadalquivir.
La ruta nocturna por nuestra reserva natural concertada, muestra en pequeño de caasi todos los ecosistemas de Doñana, tenía el valor añadido de un suspense: ¿cuántas Lágrimas de San Lorenzo seríamos capaces de contar?
Entre didácticos comentarios de nuestros fantásticos guías, Amadeo y Manu, pudimos acercarnos a la historia de sus habitantes, plantas, animales, humanos. A los astros y a los paisajes visuales y sonoros. A las etapas de formación del suelo que pisamos...
Una experiencia significativa, en la que teníamos que despertar sentidos que solemos supeditar al de la vista, y que resultó muy satisfactoria a tenor de los cigarreros y visitantes que la disfrutaron.
¡Gracias por hacerla posible!

