Quedaba volver a su pueblo. Entrar por sus calles y ser recibida por su gente. Quedaba decir adiós.
El barrio del Poyetón selló con un azulejo el vínculo con nuestra Hdad. del Rocío, lo que supuso una leve variación en el itinerario de entrada.
Después de unos días de peregrinación y devoción mariana. Después de volver a vivir la intensidad de una romería que tanto significa para nuestro pueblo, se volvió a cumplir el rito de esperar a las carretas, y acompañarlas hasta que el simpecado volvió a nuestra Parroquia.
Toca reiniciar el calendario.

