¡Cuánto nos has enseñado, Fran!
Sin duda, La Puebla es mejor por ti: más inclusiva, más alegre, más solidaria, más consciente de lo realmente importante.
Atesoramos en nuestros corazones cada uno de los momentos disfrutados contigo, y sonreiremos cada vez que veamos el azulejo del Capitán Confeti en la que es tu calle por méritos propios.
Si no te importa, mañana nos reuniremos a las 11, en la parroquia, a transmitir agradecimiento y fuerza a tu familia, que tanto te ha cuidado y querido, y tanto ha permitido que te disfrutemos.
¡Vuelta alto, Fran de La Puebla!

