Es el resultado del trabajo de muchas personas.
La Cabalgata es la magia de una batucada, de unos beduinos, de unos conductores, de niños, pajes, reyes, estrella, damas, heraldo, cabezudos, vigilantes, barqueros, fotógrafos, policía local, monitores de áreas de movilidad reducida. De costureras, de madres y padres que se entregan con ilusión, de amigos y vecinos que ayudan en el reparto o adornan sus fachadas con globos.
Es, sobre todo, el cariño y la entrega desinteresada de unos ángeles de chaquetas rojas. Y de mucha gente que ayuda, aporta ideas, o colabora anónima y desinteresadamente. De los socios y socias que pagan sus cuotas a esta magnífica asociación.

